La convocatoria, que cuenta con un presupuesto de seis millones de euros tras un pacto con Junts, se abrirá este viernes 20 de febrero. Estas subvenciones tendrán una duración máxima de 12 meses y están limitadas a viviendas cuyo alquiler no exceda los 1.100 euros mensuales dentro del municipio.
La ayuda está diseñada para complementar el pago del arrendamiento cuando este suponga más del 30% de los ingresos de la unidad familiar. El Ayuntamiento de Barcelona busca así evitar que colectivos en riesgo de exclusión residencial pierdan su hogar debido a la presión de los precios inmobiliarios.
“"Si vienes a vivir a Barcelona tienes que tener una casa. Pero tener un apartamento para pasar tres semanas al año, o para realizar una inversión especulativa, eso debería prohibirse."
En el ámbito regulatorio, el alcalde también ha abogado por prohibir la compra de viviendas a extranjeros extracomunitarios que busquen especular. Collboni ha propuesto aumentar la carga fiscal para este tipo de operaciones, asegurando que la prioridad de la ciudad debe ser garantizar el derecho a la vivienda de sus residentes.




