Claret, que llegó desde el exilio en Francia a los diecisiete años, recuerda una Barcelona gris y oprimida. El autor de La casa de les tres xemeneies relata cómo se integró en el PSUC y participó en la asamblea de los Capuchinos de Sarrià, un evento que, según explica, adquirió relevancia histórica gracias a la torpe intervención policial que mantuvo encerradas a 400 personas.
“"Me tuve que comer dos páginas de la revista Treball en el coche policial de camino a la comisaría de Via Laietana."
Tras ser detenido en 1968, el periodista vivió en primera persona la violencia en la comisaría de Via Laietana y pasó dos meses en la cárcel Modelo. Claret subraya la importancia de explicar a las nuevas generaciones que el franquismo no solo fue ejecución y cárcel, sino una opresión cotidiana que controlaba hasta los gestos más simples de la juventud.




