El Antic Celler de Gràcia: el vino a granel resiste como símbolo de sostenibilidad

Un establecimiento del barrio barcelonés mantiene viva la tradición del vino a granel, apostando por la economía circular y el pequeño productor.

Interior de una bodega tradicional catalana con barricas de vino y botellas siendo rellenadas.
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Interior de una bodega tradicional catalana con barricas de vino y botellas siendo rellenadas.

El Antic Celler de Gràcia, en la calle Torrent d’en Vidalet, mantiene viva la tradición del vino a granel, ofreciendo una alternativa sostenible y económica que conecta con el pasado y el presente del barrio.

La imagen de una bodega con iluminación modesta, olor a vino y barrica de madera, evoca recuerdos de una vida de barrio más comunitaria y de la reutilización de envases, una práctica sostenible pionera. Este ritual continúa vivo en el Antic Celler de Gràcia, donde el vino a granel se presenta como una alternativa vigente ante la disminución del consumo per cápita a nivel mundial, respondiendo a las necesidades de sostenibilidad y economía circular del siglo XXI.
Mantener una bodega de vinos a granel requiere constancia y técnica. Juan Carlos Blanco, actual propietario, explica que las barricas se rellenan semanalmente para evitar que la madera se reseque. El uso de pastillas de azufre quema el exceso de oxígeno para prevenir la oxidación y garantizar la calidad del vino. El producto proviene mayoritariamente del Penedès, a través del mismo distribuidor que trabajaba con la familia fundadora, los Raventós, que abrieron la bodega hace 90 años en la calle de Ciudad Real.
La bodega prioriza los pequeños viticultores y las cooperativas locales, buscando dar apoyo a productores que trabajan con pasión. Actualmente, ofrecen 14 variedades de vinos a granel, equilibrando blancos, tintos, dulces y secos. Entre los más demandados se encuentra el vino blanco Gandesa seco, elaborado con garnacha blanca, ideal para el consumo diario. El sumiller Lucho León destaca también un estilo Priorat seco, con más estructura, perfecto para acompañar carnes o guisos.
Vinos destinados a la cocina, como el rancio o el moscatel, también son populares entre los vecinos. Sin embargo, el producto estrella es el vermut a granel, elaborado con una receta histórica de la tienda. Este vermut seco y aromático, con base de macabeo, parellada, xarel·lo y garnacha, y un toque de piel de naranja, es el más vendido del establecimiento.
Más allá del vino, el Antic Celler de Gràcia funciona como un espacio de reunión para el barrio. Los actuales propietarios tomaron el relevo del negocio original, iniciado por Remigio y Vicenç, para evitar que un local emblemático se convirtiera en un comercio sin alma. En un contexto de ascenso de los alquileres y dificultades para el pequeño comercio, esta bodega se mantiene como un refugio de proximidad, donde los clientes comparten historias y recomendaciones.
El Antic Celler de Gràcia demuestra que el vino a granel es un negocio plenamente vigente. En un mundo que busca reducir el plástico y volver a la proximidad, llenar la botella directamente de la barrica se convierte en un pequeño gesto de resistencia y sostenibilidad.