En cuanto al dióxido de carbono (NO2), las estaciones de tráfico del Eixample (29 µg/m³) y Gràcia – Sant Gervasi (25 µg/m³) mantienen los registros más altos. A pesar de la reducción respecto a 2024, estas cifras siguen por encima de los 20 microgramos recomendados por la OMS y que la Unión Europea (UE) exigirá a partir de 2030.
“"En diciembre de 2023 anunciamos un punto de inflexión: Barcelona cumplía por primera vez con los estándares europeos en todas las estaciones. Dos años después, hablamos de una tendencia consolidada, volvemos a tener las mejores cifras desde que tenemos registros, marcando un nuevo mínimo histórico."
La concejala de Salud, Marta Villanueva, destacó que la reducción de la contaminación respecto a los niveles prepandémicos habría servido para evitar unas 800 muertes en la ciudad. Además, Bonet señaló la mejora del parque móvil, ya que los vehículos con etiqueta verde o eco representan el 31% del total a finales de 2025, tres puntos más que el año anterior.
Estos registros han sido cuestionados por entidades como Eixample Respira y Ecologistes en Acció, que denuncian que los cortes de tráfico en la calle Comte d’Urgell debido a las obras de la L8 podrían haber enmascarado los resultados de la estación del Eixample. Sin embargo, Laia Bonet insistió en que las cifras están validadas por la Generalitat y son “plenamente representativas”, aunque reconoció que un 2% de la reducción extraordinaria en dicha estación podría estar motivada por la disminución de la movilidad derivada de estas obras.




