La operación policial comenzó en julio de 2025 tras detectarse varios casos en el distrito de Sants, en Barcelona. Los delincuentes seleccionaban a víctimas de avanzada edad, preferiblemente mayores de 80 años, para facilitar el engaño y acceder a sus viviendas con la excusa de revisar el contador.
El botín total acreditado asciende a casi 200.000 euros, de los cuales una gran parte corresponde al robo de joyas y dinero en efectivo, además de 60.609 euros obtenidos mediante reintegros fraudulentos con tarjetas bancarias sustraídas a las víctimas.
Los arrestados actuaban de forma itinerante por toda Cataluña, con una fuerte incidencia en Barcelona capital, pero también en municipios como El Prat de Llobregat, Mataró, Sabadell y Lleida. Los detenidos ya han pasado a disposición de los juzgados de guardia de Gavà y Barcelona.




