La decisión de Adif de detener la circulación para garantizar la seguridad de las vías fue comunicada el martes a última hora, dejando sin transporte habitual a unos 400.000 pasajeros que utilizan a diario el servicio ferroviario. La consellera de Territori, Sílvia Paneque, confirmó que la suspensión se mantendría, como mínimo, hasta la tarde del miércoles, tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa de Catalunya (Cecat).
No nos pueden decir ni hora ni momento en que vuelva a haber trenes.
La ausencia de trenes ha generado desconcierto, indignación y frustración entre los usuarios, muchos de los cuales descubrieron la suspensión al llegar a estaciones clave como Sants, que quedó prácticamente vacía. Los servicios alternativos de autobuses facilitados por Adif han resultado claramente insuficientes para absorber la avalancha de viajeros.
El caos se trasladó rápidamente a las carreteras, con colas de varios kilómetros en los accesos de entrada y salida de Barcelona y el área metropolitana. Trànsit respondió levantando las barreras del peaje de la C-32 (túnel del Garraf) para intentar aligerar el tráfico viario. Incluso la alta velocidad sufrió retrasos, aunque Renfe reforzó la línea Barcelona-Figueres.
La consellera de Interior, Núria Parlon, señaló que la movilidad en el eje metropolitano se había incrementado un 6% respecto a años anteriores. La Generalitat reforzó el servicio de autobuses interurbanos y Protecció Civil recomendó a empresas y organizaciones que facilitaran el teletrabajo para minimizar el impacto.




