La transformación de locales en viviendas en Barcelona avanza con lentitud debido a una tramitación farragosa. Para que un local sea apto, debe cumplir con la normativa urbanística del distrito y no superar la densidad de viviendas permitida en la finca. El coste de los informes previos y el anteproyecto puede rondar los 2.100 euros antes de iniciar cualquier reforma estructural.
En cuanto a las dimensiones, Barcelona requiere un mínimo de 40 metros cuadrados y techos de 2,5 metros de altura, superando los mínimos autonómicos. Es imprescindible contar con ventilación, salida de humos y accesibilidad, además de prohibir el uso residencial en sótanos. Sin la cédula de habitabilidad, el alquiler debe tributar IVA y no se considera una vivienda legal.
“"La sociedad siempre va por delante de las normas."
Desde el Colegio de Administradores de Fincas de Barcelona señalan que el cambio de uso debe registrarse en las escrituras para revalorizar el inmueble. Respecto a los gastos comunitarios, estos se rigen por el coeficiente de propiedad, aunque las comunidades pueden pactar estatutos específicos para locales con acceso independiente desde la vía pública.




