Hace más de veinte años, la capital catalana encabezó una movilización masiva que reunió a 1,3 millones de personas. Aquel hito provocó que el expresidente estadounidense George Bush padre declarara que la política de seguridad de su país no podía estar condicionada por las calles de Barcelona.
“"El propio presidente ha decidido liderar la denuncia de la guerra. Quiere tomar un relevo histórico de aquella movilización."
Hoy, el escenario es distinto. Una encuesta de 40Db refleja que el rechazo a la guerra en Cataluña alcanza el 71%. Sin embargo, activistas como Dani Gómez-Olivé señalan que la movilización podría ser menos intensa debido a que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha adoptado el lema pacifista frente a Donald Trump.
La plataforma Aturem la Guerra sigue vigente, recordando una época donde la implicación del sector educativo y la transversalidad política fueron claves. Aunque el malestar social no es el mismo que durante el mandato de Aznar, la tradición de protesta sigue viva en la ciudad.




