Esta iniciativa se enmarca en la voluntad de “intensificar” Barcelona mediante nuevos instrumentos que permitan incrementar el número de viviendas. Entre las opciones que se están explorando se encuentran la facilitación de remontas, la transformación de bajos comerciales y la división de pisos de grandes dimensiones.
“"Debemos hacernos esta reflexión, que no es fácil, antes de decidir medidas de intensificación. Es una obligación para el sector público no generar una potencial plusvalía sin que tenga un retorno público."
La propuesta municipal busca abordar la crisis de la vivienda desde una perspectiva financiera, asegurando que la creación de nuevas viviendas no solo beneficie al sector privado. Se plantea que una parte de la plusvalía económica generada por la densificación se destine a políticas de vivienda social.
Un ejemplo citado es la división de pisos grandes en el Eixample. Si un piso de 120 o 130 metros cuadrados se divide en dos, el valor patrimonial aumenta. La idea es que una parte de este incremento de valor se pueda destinar a financiar vivienda protegida.
El consistorio también considera la posibilidad de incentivar la construcción de vivienda dotacional para jóvenes o mayores sobre equipamientos privados, como centros sanitarios, educativos o residencias geriátricas, siempre que se garantice la convivencia de usos y el cumplimiento de la normativa urbanística.
Además, se prevé la necesidad de atraer fondos de inversión “pacientes” e incrementar la promoción delegada, donde el capital privado desarrolle y gestione vivienda social para clases medias en solares cedidos a largo plazo. También se contempla la capitalización del sector social y la cooperativización de bloques de viviendas.




