El colectivo de entidades, que incluye a Càritas, Creu Roja y Arrels Fundació, advierte que la cifra debería alcanzar los 400 millones en un plazo de cuatro años. En Barcelona, el último recuento cifra en 2.000 las personas que duermen al raso, una situación que requiere una coordinación real entre administraciones.
“"Ya han finalizado todas las comparecencias y ahora se están analizando las enmiendas que tardarán unos meses en resolverse."
Desde el sector se critica la proliferación de grupos de trabajo sin resultados tangibles y la falta de datos fiables sobre las personas que viven en asentamientos o naves. La prioridad actual es el despliegue total del Marc d'Acció per a l'Abordatge del Sensellarisme, cuya vigencia se ha prorrogado hasta finales de este año.




