La manifestación, que tuvo lugar el sábado por la mañana, comenzó en el monumento de Rafael Casanova y culminó en la Plaça Sant Jaume. Los organizadores cifraron la asistencia en 30.000 personas, mientras que la Guardia Urbana contabilizó 8.000. El lema central de la protesta fue 'Prou! Única via, Independència', reflejando la denuncia de años de desinversión del Estado en la red ferroviaria.
Durante el recorrido, se escucharon consignas habituales del independentismo como 'Independència', '1 d'Octubre, ni oblit ni perdó' y 'Urquinaona ho tornarem a fer'. Un momento de tensión se vivió al pasar frente a la comisaría de la Policía Nacional en la Via Laietana, donde se escucharon fuertes silbidos, gritos de 'Fuera las fuerzas de ocupación' y se quemó una bandera española.
“"Estamos hartos de ser rehenes cotidianos de un sistema fallido. No puede ser que cada día nos levantemos y esto sea una ruleta rusa."
La protesta recibió el apoyo, a pesar de las críticas a la gestión del Govern, de partidos como Junts, ERC, CUP y Aliança Catalana. Líderes como Jordi Turull (Junts) y Laura Pelay (ERC) exigieron la dimisión tanto del ministro de Transportes, Óscar Puente, como de la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, por la crisis de Rodalies.
Esta fue la primera de las dos movilizaciones previstas para el sábado en Barcelona. La segunda, convocada por la tarde por plataformas de usuarios, fue criticada por los organizadores de la marcha matinal, quienes acusaron a las plataformas de "contraprogramar" su acción.




