La AP-7 se encamina al colapso estructural por el aumento del tráfico y la falta de inversión

La autopista registra un incremento de 30.000 vehículos diarios en cinco años mientras el cuarto carril sigue pendiente.

Imagen genérica de una autopista colapsada por una larga cola de vehículos y camiones de gran tonelaje.
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Imagen genérica de una autopista colapsada por una larga cola de vehículos y camiones de gran tonelaje.

La autopista AP-7 registra un incremento crítico de circulación en el tramo entre Barcelona y el Penedès, pasando de 77.000 a 107.000 vehículos diarios en el último lustro según la Cámara de Comercio de Barcelona.

El fin de los peajes en 2021 ha generado un efecto llamada que, unido a la crisis de la vivienda en el Área Metropolitana de Barcelona, obliga a miles de ciudadanos a desplazarse diariamente por esta vía. Esta presión se suma al auge de la logística ante la falta de alternativas ferroviarias.
El estado de la infraestructura preocupa por el deterioro del asfalto. Aunque el proyecto del cuarto carril entre Martorell y Vilafranca está en redacción desde 2023, los expertos advierten que la ampliación podría atraer todavía más tráfico a una vía ya saturada.
De los 30.000 nuevos vehículos en cinco años, 7.000 son camiones de gran tonelaje. Esta saturación evidencia que el diseño de la red, ideado hace 60 años, ha quedado desfasado para las necesidades actuales de movilidad y transporte.