La suspensión de la red de Rodalies a raíz del accidente mortal de Gelida ha puesto en evidencia el mal estado de la infraestructura, y Renfe no prevé recuperar la normalidad total hasta abril. Esta situación ha salpicado también a la alta velocidad, forzando a Adif a pactar con las operadoras (Renfe, Ouigo e Iryo) una ralentización del servicio.
La decisión de alargar el trayecto Barcelona-Madrid 25 minutos, inicialmente prevista solo para unos días, se ha extendido hasta final de año para garantizar las actuaciones de mantenimiento de las vías. Esta medida se suma a los retrasos ya habituales, provocando la indignación de los pasajeros en la estación de Sants.
“"Los trenes salen tarde sistemáticamente, y ahora el viaje será 25 minutos más largo… Que digan lo que quieran, pero esto de alta velocidad tiene poco."
En la estación de Sants y en Girona, los usuarios habituales, como Júlia y Dani, hacen colas más largas y se han organizado en canales de Telegram para obtener información actualizada, ya que las aplicaciones oficiales de Renfe no son fiables. El trayecto Barcelona-Girona, que normalmente es de 38 minutos, se alarga ahora hasta los 50 minutos de media.
A esta incertidumbre se añade la preocupación por la huelga de maquinistas convocada del 9 al 11 de febrero, que obligará a operar con servicios mínimos. Usuarias como Marta se preguntan si serán reubicadas o si perderán los billetes comprados para los trenes afectados.




