El nuevo contrato estipula que, tras la carrera de 2026, el circuito barcelonés acogerá el mundial en los años 2028, 2030 y 2032. La cita de 2026 ya está programada para el fin de semana del 12 al 14 de junio, marcando el inicio de esta nueva etapa de colaboración con la organización del campeonato.
El acuerdo incluye un cambio significativo en la identidad de la prueba: dejará de ser el Gran Premio de España para denominarse Gran Premio de Barcelona-Catalunya. Esta decisión, gestionada por la sociedad Circuits de Catalunya, busca potenciar la proyección internacional de la capital catalana.
“"Es un evento de gran importancia para el posicionamiento internacional de Catalunya y para poner en valor su capacidad de organizar competiciones de primer nivel."
En términos financieros, el evento de 2024 generó un impacto de 300 millones de euros. Sin embargo, la presencia de los monoplazas en el centro de Barcelona también despertó protestas de plataformas como la FAVB, que se movilizaron bajo el lema 'Barcelona no está en venta' contra el impacto del ruido y el turismo.




