Situada en la calle Santa Eugènia, cerca del Mercat de la Llibertat, esta tienda centenaria fue inaugurada por Francisco Tarragona. Durante más de cien años, el local ha mantenido su esencia familiar, sobreviviendo a los cambios del sector hasta que la jubilación de sus actuales gestores ha precipitado el final de su actividad.
“"El negocio ha evolucionado porque no puedes vivir vendiendo solo hilos y cremalleras. Los clientes vienen por tradición."
Este adiós se enmarca en una crisis del comercio histórico en la zona. Recientemente, establecimientos como Calçats Conesa o la Ferretería Camps también han desaparecido, víctimas de los altos alquileres y el auge del comercio electrónico. La actual responsable, Vivian Cartes, planea vender el inmueble tras el cese del negocio.




