Los datos, recopilados por la red de investigación SCORE en más de un centenar de ciudades, sitúan a la capital catalana en el segundo puesto de la lista, por detrás de Lleida. Este repunte devuelve a la ciudad a niveles de consumo similares a los detectados en 2017.
“"Las aguas residuales de Europa cuentan la historia de un fenómeno de las drogas que está muy extendido, que es variado y que se encuentra en flujo constante."
El análisis también muestra un auge de la ketamina en el continente, con un incremento cercano al 41%. Por el contrario, el MDMA ha sufrido un descenso del 16% en el último año, aunque España se mantiene como uno de los puntos con mayor concentración de esta sustancia en Europa.




