El concejal de Educación, Emili Gilabert, subrayó que la corporación municipal respeta y aplaude la determinación del instituto, calificándola de
“"decisión tomada de forma soberana por el instituto; de hecho, la aplaudimos."
Gilabert lamentó que la medida propuesta sea
“"totalmente improvisada, sin consenso y que ha provocado mucho rechazo"
y añadió que el ayuntamiento se opone a esta imposición, especialmente cuando los centros educativos la perciben como una intrusión en sus proyectos pedagógicos.
Por su parte, la alcaldesa, Rosa Maria Perelló, rectificó sus declaraciones iniciales, que habían sido favorables al plan. Atribuyó su postura anterior a una confusión, explicando que había pensado que las preguntas de los periodistas se referían a otro proyecto piloto sobre el modelo de gobernanza educativa, del cual se había firmado recientemente un convenio.




