La visita, que tuvo lugar el domingo, subraya el interés mutuo por fortalecer la colaboración en el ámbito de la supercomputación y la inteligencia artificial. Este encuentro se produce poco después de la participación de la mandataria mexicana en la IV Reunión en Defensa de la Democracia, celebrada en la capital catalana, y cuatro meses después de que el BSC apadrinara el Centro de Análisis de Datos y Supercomputación (CADS) de la Universidad de Guadalajara en México.
El recorrido por uno de los centros científicos más destacados de Europa tiene como objetivo principal reforzar la cooperación bilateral. Cataluña se ha consolidado como un socio estratégico para los planes de México de potenciar su soberanía tecnológica, con el BSC como pilar fundamental de esta estrategia.
“"Queremos mostrar unas instalaciones de primer nivel."
La comitiva que acompañó a la presidenta mexicana incluyó a la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, y al alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, entre otras personalidades. La ministra Morant enmarcó el encuentro en el papel de la ciencia pública como herramienta para construir democracia y paz, destacando la colaboración existente entre España y México en inteligencia artificial, gran parte de la cual se canaliza a través del BSC.
El acuerdo de cooperación entre el BSC y el CADS de la Universidad de Guadalajara, firmado el diciembre pasado, prevé la colaboración en investigación, innovación y formación, incluyendo programas de intercambio académico y el uso compartido de infraestructuras de cálculo de alto rendimiento. A pesar de la diferencia de capacidad entre el superordenador MareNostrum de Barcelona y su homólogo mexicano, el acuerdo representa una apuesta a largo plazo por la transferencia de conocimiento y el desarrollo de ecosistemas científicos.
“"Es una gran noticia que celebramos con mucha ilusión."
El alcalde Collboni subrayó la dimensión política del encuentro, afirmando que las relaciones entre España y México son de "gran profundidad" y que la visita de la presidenta Sheinbaum las refuerza en un momento de reconfiguración de alianzas internacionales. Este gesto se produce después de que la presidenta mexicana descartara la existencia de una crisis diplomática con España, a pesar de insistir en la importancia de reconocer la "fuerza de los pueblos originarios" como elemento central de la identidad mexicana.




