La policía autonómica se ha hecho cargo de la investigación, aunque la Guardia Urbana fue el primer cuerpo en personarse en el lugar tras recibir una alerta a las 15:50 horas. Los indicios apuntan a que la muerte está relacionada con el consumo de estupefacientes, sumado a que la víctima recibía medicación.
Los investigadores han descartado signos de violencia o criminalidad en el cadáver. El suceso tuvo lugar en un solar de la calle Gran de Sant Andreu donde se ubican unas quince barracas. Los vecinos afirman que el asentamiento se formó hace poco más de un año y que los conflictos son habituales en la zona.
Cifras municipales del pasado noviembre indican que en Barcelona residen 536 personas en este tipo de asentamientos, de las cuales 97 son menores de edad, repartidas en unos 62 campamentos y 48 locales ocupados.




