Mientras Barcelona celebraba sus Juegos Olímpicos, a pocos kilómetros, decenas de miles de personas sufrían la guerra. El libro Radio Sarajevo, de Tijan Sila (Angle Editorial), transporta al lector a la crudeza de aquellos acontecimientos a través de la mirada de un niño de 10 años.
El autor relata su experiencia en la Sarajevo devastada por el asedio, recorriendo calles llenas de peligro por pura supervivencia. El hambre, la enfermedad y la desolación eran constantes, con el frío y la violencia como compañeros diarios. El texto describe la sensación de vivir en un "bosque tenebroso donde la muerte te acechaba como un cazador", una intuición del horror que solo comprendería años después.
“"Todo el mundo quería que volviera la antigua Yugoslavia: era un país feo, gris y lleno de defectos, pero como mínimo no te bombardeaban. Después de todo, es preferible vivir hundido en el barro que morir devorado por las llamas."
Sila ofrece una lección humana y literaria, describiendo el infierno sin alzar la voz. El libro subraya que "las guerras nunca terminan", haciendo eco de las repeticiones históricas y la consolidación del poder, un paralelismo que también evoca Siri Hustvedt en Historias de fantasmas. El llamado final es a no perder la memoria y a movilizarse contra la barbarie.




