La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, que va más allá de la simple falta de voluntad o de un exceso de alimentación. Así lo han destacado los expertos durante el Sant Pau Talks «Me sobran kilos. La obesidad en la era de los fármacos milagrosos», un encuentro que ha querido romper los prejuicios asociados a esta condición y analizar los recientes avances en su tratamiento.
La sesión, conducida por la periodista Cristina Puig, ha contado con los testimonios personales de Eduard Estivill y Sívia Tarragona, que han compartido sus experiencias con el peso y la presión social. La perspectiva médica ha sido aportada por la Dra. Inka Miñambres, endocrinóloga, y la Dra. Sonia Fernández, cirujana bariátrica, ambas del Hospital Sant Pau. Han explicado que el tratamiento debe ser personalizado, teniendo en cuenta que la obesidad afecta aproximadamente al 18% de la población adulta catalana y a millones de personas a nivel mundial.
Los nuevos fármacos análogos del GLP-1, inicialmente desarrollados para la diabetes, representan una nueva herramienta terapéutica para pacientes seleccionados, actuando sobre el apetito y la saciedad. La Dra. Miñambres ha subrayado que estos tratamientos son para una enfermedad crónica y requieren prescripción médica individualizada. Uno de los principales retos es su coste y la falta de financiación pública, lo que puede agravar las desigualdades sociales en salud, ya que la obesidad afecta más a los colectivos con menos recursos.
Los especialistas han advertido contra la banalización de estos medicamentos para fines exclusivamente estéticos, remarcando la diferencia entre tratar una enfermedad y buscar un ideal de belleza. Estivill y Tarragona han reivindicado que la identidad y el valor de las personas van más allá del peso, y han señalado el impacto emocional de los comentarios sobre el aspecto físico y el estigma que puede aparecer incluso en el ámbito sanitario.
La Dra. Fernández ha confirmado que la cirugía bariátrica sigue siendo una opción clave para casos graves y que puede ser complementaria a los fármacos. No existe una solución única; cada tratamiento debe adaptarse a las necesidades del paciente, con un seguimiento a largo plazo que incluye alimentación, actividad física y apoyo profesional.
La relación entre alimentación, emociones y salud mental ha sido otro punto clave. Se ha destacado cómo las dietas restrictivas pueden generar frustración y cómo la presión social, amplificada por las redes sociales, puede llevar a expectativas poco realistas. La intervención grabada del nutricionista Julio Basulto ha aportado una visión crítica sobre los mensajes simplistas que rodean la obesidad.
El abordaje integral de la obesidad requiere equipos multidisciplinares. Un testimonio de paciente ha ilustrado cómo la medicación, combinada con educación nutricional y actividad física, ha mejorado su relación con la comida y ha permitido incorporar nuevas rutinas. El mantenimiento de los resultados a largo plazo es un reto constante.
El encuentro ha reivindicado un cambio social en la percepción de la obesidad, considerándola una enfermedad crónica y compleja. La doble reivindicación es aprovechar los avances científicos y construir una sociedad más respetuosa con la diversidad corporal, sin prejuicios ni culpabilizaciones.




