La lucha por la dignidad de las camareras de piso en Cataluña

Una líder sindical de las camareras de piso, con más de tres décadas en Cataluña, reflexiona sobre los desafíos y la dignidad de su profesión.

Carro de limpieza con productos en un pasillo de hotel, simbolizando el trabajo de las camareras de piso.
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Carro de limpieza con productos en un pasillo de hotel, simbolizando el trabajo de las camareras de piso.

La presidenta de Las Kellys, el sindicato de camareras de piso, comparte su experiencia de más de treinta años en Cataluña, destacando la importancia de la organización para defender los derechos laborales.

Con una trayectoria de más de tres décadas en Cataluña, una destacada líder sindical de las camareras de piso, originaria de Perú, subraya la necesidad de organizarse para evitar que otros decidan por ellas. Esta filosofía se refleja en el lema de Las Kellys, el sindicato que preside y que agrupa a las mujeres que se dedican a la limpieza de hoteles.
Su llegada a Barcelona, poco después de los Juegos Olímpicos, supuso un choque con la realidad, ya que no pudo convalidar sus estudios de lengua y literatura. Las únicas opciones laborales disponibles eran la limpieza de hogares y el cuidado de personas mayores o niños, un camino que la llevó a experiencias duras y desalentadoras.

"La sociedad siempre ha visto a la mujer que limpia como una fregona, alguien sin cultura. Y yo tengo claro que no todo el mundo sirve para este trabajo."

la presidenta de Las Kellys
Después de años de precariedad y el miedo a la irregularidad administrativa, consiguió la documentación necesaria y encontró trabajo en hoteles. Allí descubrió la dureza de la profesión, que exige una atención constante a los detalles y un ritmo de trabajo intenso, a menudo en condiciones poco agradables, como habitaciones con vómitos o sangre.
El sindicato Las Kellys nació del cansancio y la necesidad de compartir experiencias comunes de precariedad, como la imposibilidad de salir a la hora una vez terminada la jornada. El nombre, un juego de palabras con "las que limpian", busca dignificar un trabajo a menudo invisibilizado. Su principal éxito ha sido el reconocimiento de su existencia y la concienciación sobre sus derechos laborales, una lección que aprendió de sus compañeras españolas.
La líder sindical hace un llamamiento a los empresarios hoteleros de Cataluña a tener conciencia de su trabajo y a evitar la subcontratación, que a menudo implica convenios laborales menos favorables. A los clientes, les pide respeto, ya que sin él no hay dignidad. Finalmente, transmite a sus hijos la importancia de ser libres y de no dejarse juzgar, a pesar de ser consciente de que reivindicar derechos puede tener consecuencias.