La viajera, conocida por su hiperactividad y por desplazarse siempre en bicicleta, embarcó en el Costa Deliziosa el 27 de noviembre en Trieste y desembarcó en Barcelona el 4 de abril. Durante su periplo, visitó 27 países y cinco continentes, pasando por lugares como Casablanca, Tenerife, Barbados, el canal de Panamá, Perú, Chile y la Isla de Pascua, donde pasó la Navidad.
El viaje, que fue una decisión impulsiva tras conocer una cancelación, le costó 31.000 euros por un camarote con balcón, incluyendo comidas, bebidas, entretenimiento y 12 excursiones. La jubilada, que trabajó 39 años en una empresa química, destacó la importancia de viajar cuando aún se tiene energía, ya que observó hospitalizaciones e incluso algún deceso a bordo debido a la edad avanzada de algunos pasajeros.
“"No me he aburrido ni un solo momento, incluso me ha faltado tiempo. Los días de escala haces excursiones o descubres los destinos por tu cuenta y los días previos un guía en español te ayuda a planificarlo porque quieres ver muchas cosas."
A bordo, la viajera aprovechó para participar en numerosas actividades, como talleres de manualidades, pilates, fitness, yoga, bridge y baile. Hizo amistad con personas de diversas nacionalidades, incluyendo suecos, americanos, italianos y franceses, a quienes incluso impartió clases de catalán. Esta red de amistades internacionales la ha llevado a recibir invitaciones para visitar ciudades como Madrid, Vigo, Las Palmas y Granada, además de países como Italia, Francia y Alemania.
Entre sus visitas preferidas, destacó las grandes ciudades modernas como Tokio, Hong Kong y Singapur. A pesar de la fabulosa experiencia, sufrió un pequeño incidente al regresar a Barcelona, donde le robaron la cartera, un contraste con la seguridad de las escalas del crucero.




