La interrupción del servicio ferroviario ha obligado a cientos de personas a recurrir al autobús, alargando significativamente los tiempos de desplazamiento. Nil, un joven de Montblanc, tuvo que hacer transbordo en Valls y Tarragona para llegar a la capital catalana, un viaje que le supuso más de cuatro horas, el doble del tiempo normal, calificando la situación de “un quebradero de cabeza”.
“"La información de Renfe es escasa, me he informado por las noticias de Twitter."
Muchos viajeros, como Rubén Moral, que regresaba a Barcelona tras visitar a su familia, expresaron su frustración por la dificultad de obtener datos claros sobre las alternativas de transporte. Moral denunció que el estado de las infraestructuras ferroviarias no es el adecuado, señalando que los usuarios siempre terminan pagando las consecuencias de la falta de inversión y las incidencias constantes.
Otro pasajero, Marc, que había ido a pasar el día a Tarragona, optó también por el autobús y lamentó el alargamiento del trayecto. Sin embargo, priorizó la seguridad y apoyó la espera hasta que finalicen las inspecciones, a pesar de las molestias que esto supone para los trabajadores.
“"Si tienen que tardar tres o cuatro días, que tarden, aunque sea una faena para la gente que tiene que ir a trabajar, pero primero es la seguridad."
Ante el aumento de la demanda, la empresa Plana, una de las operadoras de la zona, ha confirmado que ha reforzado el servicio de la línea Costa Daurada-Barcelona Aeropuerto-Barcelona ciudad con un autocar adicional por cada trayecto desde esta mañana.




