La red de Rodalies cuenta con 230 túneles, la mayoría de los cuales tienen décadas de historia. Los túneles del Garraf, construidos en 1881 para conectar Barcelona y Vilanova i la Geltrú, son uno de los puntos más críticos. El paso del tiempo y, especialmente, los efectos del agua del mar han provocado que su estado actual sea muy deficiente, con corrosión visible y pilares que se sitúan al límite del acantilado.
“"El agua de mar afecta a las rocas y a las infraestructuras mucho más que el agua dulce. Las rocas calcáreas de este macizo del Garraf son frágiles y se rompen fácilmente."
Ante la necesidad de renovación, Adif ejecutará obras de emergencia en los puntos más críticos del Garraf dentro de un mes. Paralelamente, se está redactando un proyecto para ampliar los túneles del lado montaña con una segunda vía, dejando los de primera línea de mar como pasillos de evacuación. Esta obra, que aún no tiene calendario, tendría una duración prevista de al menos cuatro años. El experto Joan Carles Salmeron, director de Terminus. Centre d'Estudis del Transport, cuestiona esta solución, sugiriendo la construcción de un túnel completamente nuevo de dos vías.
“"No se ha hecho nada en estos túneles para adaptarse a la normativa europea. ¡Estamos pagando multas!"
El otro punto en el punto de mira es el túnel de Rubí, cerrado desde hace días y que afecta a la R8 de Rodalies y a casi todas las mercancías que van del puerto de Barcelona hacia Europa. Un informe de Adif de 2022 ya calificaba su estado de “deficiente estado estructural”. Aunque se licitó una reforma integral de 23 millones de euros el pasado agosto, la obra aún no ha sido adjudicada, lo que habría evitado la actual situación de bloqueo logístico. Estos problemas se extienden a otras infraestructuras como los túneles de La Molina y La Plana-Picamoixons, actualmente fuera de servicio.




