Esta cifra, proporcionada por el Servei Català de Trànsit, supone un descenso del 24% respecto al año 2024, cuando se impusieron 107.700 multas. Cabe destacar que estos datos no incluyen las sanciones de siete radares, como los de la C-14 en Bassella y Vilanova de l'Aguda, y el de la AP-2 en Castelldans.
El radar más activo de la demarcación fue, un año más, el situado en la autopista AP-2, a su paso por l'Albi. Este dispositivo detectó 26.902 infracciones, lo que representa el 30% del total de excesos de velocidad registrados por los radares fijos en las comarcas de Lleida. En segundo lugar, se situó el radar de la A-2 en Bell-lloc d'Urgell, con 6.625 multas, a pesar de experimentar un descenso del 23% en comparación con el año anterior. El tercer puesto fue para el radar de la A-2 en Cervera, con 7.363 sanciones, un 20% más.
En cuanto a los radares con una disminución más notable de multas, destacan el de la N-260 en Prullans, con una caída del 71%, y el de la misma carretera en Ribera d'Urgellet, con un 60% menos. También se observó un descenso del 61% en el radar de la C-14 en Vilanova de l'Aguda y del 41% en el de la A-2 en Tàrrega. En contraste, los expedientes aumentaron significativamente en otros puntos, como la C-12 en Corbins (60% más) y la C-13 en Talarn (55% más). La N-240 en Torregrossa también registró un incremento del 39% en las infracciones detectadas.




