La victoria conseguida por los hombres de Míchel ante el Osasuna (1-0) ha dado un giro de 180 grados a la situación del club. Tras meses de sufrimiento y una primera vuelta que se consideraba nefasta, el Girona ha sido capaz de levantar cabeza y cumplir el objetivo de sumar unos fantásticos 21 puntos, encadenando por primera vez en toda la temporada dos victorias consecutivas.
A pesar de no ser su mejor día en cuanto a juego, el Girona demostró haber aprendido a sufrir para llevarse los tres puntos. El partido comenzó complicado debido a la baja de Witsel, que obligó a reubicar a Arnau en el doble pivote, y las primeras ocasiones claras fueron para los navarros, con disparos de Rubén García y remates de Budimir.
El gol decisivo llegó justo antes del descanso, en el minuto 44. Tras una jugada de Iván Martín y un pase de la muerte de Àlex Moreno, Vanat se inventó un remate de tacón para superar a Herrera y abrir el marcador. Este tanto proporcionó al Girona el punto de suerte necesario para adelantarse sin haber hecho más méritos que el rival.
El Girona demostró que ha aprendido a sufrir para llevarse los tres puntos de un partido en el que no hizo más méritos que el rival.
La segunda mitad fue de pura resistencia gerundense. El Osasuna comenzó mejor y tuvo una ocasión clarísima en el minuto 57, cuando un tiro espectacular de Rubén García se estrelló en el larguero. Sin embargo, el Girona supo gestionar los minutos finales, logrando poner “cloroformo” al partido y manteniendo el resultado hasta el pitido final, que llegó tras una trifulca que supuso la expulsión de Lass.




