La idea de que los restaurantes sirven cantidades impares para generar incomodidad y forzar una segunda ración es un relato muy extendido. Sin embargo, los especialistas en comportamiento del consumidor señalan que no hay pruebas científicas sólidas que demuestren que esta sea una norma generalizada del sector para elevar el gasto.
Lo que sí está documentado es el uso de la estética. Diversas investigaciones sugieren que los números impares resultan más armoniosos visualmente en la gastronomía. Por tanto, esa croqueta de más podría deberse más a un criterio de diseño del chef que a una 'trampa' matemática diseñada por la gerencia del local.
Existen otros recursos mucho más efectivos y estudiados, como los precios psicológicos. Al final, aunque no exista una regla universal basada en números primos, la combinación de hambre y presión social suele acabar en una comanda adicional cuando el reparto de la comida no es exacto.




