El denominado síndrome del propósito de año nuevo describe un patrón recurrente: tras los excesos de diciembre, muchos ciudadanos retoman el gimnasio con una intensidad excesiva. Esta falta de progresión es la causa principal de esguinces, tendinopatías y el síndrome de estrés tibial, especialmente común cuando se incrementa la carga de forma súbita.
Además del sobreesfuerzo, las bajas temperaturas dificultan la elasticidad muscular. Los especialistas inciden en la importancia de un calentamiento adecuado y de revisar el equipamiento, como el calzado, para evitar accidentes. La recomendación principal es aumentar la duración e intensidad de los entrenamientos de forma gradual, semana a semana.
Se debe consultar a un médico si aparece deformidad visible, hormigueo o un dolor muy intenso que no mejora. En estos escenarios, el paciente podría requerir una derivación a traumatología para realizar pruebas complementarias y asegurar una recuperación correcta sin secuelas a largo plazo.




