La administración local ha actuado ante las reiteradas quejas de los vecinos colindantes, quienes denuncian que la acumulación de aguas residuales en el patio interior ha generado una situación de insalubridad extrema. El problema se originó por el atasco de las tuberías del bloque ocupado, que vierte desechos directamente al espacio común.
Los residentes del área aseguran que la convivencia es cada vez más difícil debido a los olores nauseabundos. Anteriormente, se detectaron conexiones ilegales a la red eléctrica pública que dejaron sin luz a varias calles y problemas de ruidos que han forzado a algunos vecinos a abandonar sus viviendas.
Aunque los Mossos d'Esquadra han intervenido en diversas ocasiones para desalojar pisos específicos, la reocupación es constante. El edificio, que se encuentra en un estado muy deteriorado, está destinado a ser demolido en el futuro debido a su ubicación junto a las vías del tren.




