Los trabajos, que durarán cuatro meses, se centran en el mantenimiento estructural de este espacio emblemático. Esta actuación llega tras la retirada de sedimentos del cauce del río y la detección de la necesidad de rehabilitar los soportes de hormigón que datan de la década de los sesenta.
“"El Onyar es el caso más claro de un río urbano que ha quedado aprisionado porque el agua tiene un cajón muy pequeño para pasar."
La plataforma se construyó aprovechando los cimientos de un antiguo proyecto de mercado municipal de los años treinta. Aunque la construcción del pantano de Susqueda en 1968 redujo los riesgos, la zona sigue siendo un punto crítico por inundabilidad.




