La efeméride ha servido para poner en valor una década de trabajo continuado en las comarcas gerundenses. El proyecto, que nació con el objetivo de ofrecer a los jóvenes un entorno profesional para crecer a través de la música negra, se ha consolidado como una iniciativa que combina el aprendizaje técnico con los valores de la disciplina y el oficio.
Durante la actuación en Salt, se hizo patente la vitalidad de la rama junior de la entidad. Esta sección permite a los integrantes más noveles iniciarse en el mundo del espectáculo, entendiendo la música no como un simple pasatiempo, sino como una experiencia compartida que fomenta la escucha mutua.
La celebración de este febrero de 2026 reafirma la voluntad de la Black Music Big Band de seguir siendo un referente educativo. Pese a su fuerte arraigo en el Gironès, el proyecto busca ahora ampliar su impacto hacia zonas vecinas como el Empordà.




