La explicación científica del enamoramiento: el papel clave de las hormonas en la felicidad
La dopamina, la oxitocina y la serotonina son responsables de la euforia inicial, mientras que el cortisol explica la sensación de nerviosismo.
Por Anna Bosch Pujol
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Representació abstracta de connexions neuronals o un cervell il·luminat que simbolitza l'amor i la felicitat.
El enamoramiento, un estado de intenso bienestar y deseo, es impulsado por un cóctel de hormonas como la oxitocina y la dopamina, que activan el sistema de recompensa cerebral.
Al principio de una relación sentimental, el organismo se encuentra dominado por hormonas vinculadas a la felicidad y el bienestar, como la dopamina, la serotonina y la oxitocina. Estas sustancias son clave en la generación de sentimientos intensos de euforia y apego, influyendo tanto en el estado de ánimo como en las respuestas físicas del cuerpo.
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"El enamoramiento activa áreas específicas del cerebro, como el sistema de recompensa y la corteza prefrontal. Esto puede influir en la toma de decisiones, la percepción del riesgo y la regulación emocional. También se ha observado que, en las primeras etapas, los niveles de cortisol, la hormona del estrés, pueden aumentar temporalmente, lo que explica la sensación de nerviosismo o ansiedad inicial."
La oxitocina, conocida como la “hormona del abrazo”, reduce el estrés y promueve la creación de lazos afectivos. La dopamina, la “hormona de la felicidad”, genera euforia y satisfacción, mejorando la motivación. La serotonina, por su parte, regula el estado de ánimo, contribuyendo al equilibrio emocional y reduciendo la ansiedad en las primeras etapas.
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"En el ámbito psicológico, el enamoramiento transforma la manera en que pensamos, sentimos y actuamos. En esta etapa, las personas tienden a enfocarse más en su pareja y a mostrar mayor disposición para fortalecer el vínculo emocional."
Más allá de los efectos biológicos, el amor tiene un impacto psicológico profundo. Las relaciones afectivas positivas actúan como un factor protector frente a la depresión, disminuyendo la soledad y mejorando la autoestima al sentirse apreciado y comprendido, fomentando un estilo de vida más equilibrado y una mayor motivación para cuidar la salud.