El jefe de la DIC en la Región Policial de Girona, Carles Martínez, explicó que la "huella criminal" de estas bandas se extiende a empresas con funcionamiento "normal" que se ven atraídas por las grandes cantidades de dinero que mueven. Estas organizaciones, dedicadas principalmente al cultivo y distribución de marihuana, diversifican rápidamente sus delitos hacia el tráfico de armas o de personas una vez tienen la infraestructura montada.
“"Si hay tantas empresas legales que viven de la marihuana, quiere decir que ya les va bien que haya marihuana."
La máxima preocupación de los Mossos no son solo los actos violentos asociados, como los narcoasaltos, sino el impacto sistémico del dinero ilícito. Martínez señaló que la "capacidad corruptora" de la droga es un problema mucho más grave que afecta directamente a la policía y otros estamentos públicos, poniendo en riesgo el funcionamiento normal de los organismos.
Como ejemplo de esta problemática, se recuerda el caso de cuatro mossos de la comisaría de Santa Coloma de Farners que fueron condenados a penas de entre nueve y diez años de prisión por desviar droga requisada y reintroducirla en el mercado. El asentamiento de estos grupos criminales en las comarcas gerundenses se debe a su ubicación estratégica.
El subinspector concluyó que la proximidad de Girona a la frontera con Francia, el alto volumen de turismo y la existencia de muchas vías rápidas convierten la región en un enclave geográfico ideal para las organizaciones que buscan transportar la droga, especialmente al norte de Europa, donde se vende a precios más elevados.




