Antiguamente, era común ver a niños jugando al fútbol improvisadamente en las calles, imitando a los grandes jugadores de la época. En este contexto, un exfutbolista, nacido en Banyoles en 1951, comenzó su carrera en la calle Sant Martirià, un camino que lo llevaría hasta la Primera División. Desde muy pequeño, los partidos con su padre, jugador del Banyoles, fueron una constante, con vecinos que ya le auguraban un futuro prometedor.
Su trayectoria profesional incluyó etapas en la Tercera División con el Girona (1967-71), la Primera División con el Granada (1971-75), la Segunda División con el Nàstic de Tarragona (1975-76) y de nuevo en Tercera con el Olot (1976-84). No fue hasta los trece años, al trasladarse a Girona para estudiar bachillerato, que se federó, jugando con el Maristes y destacando rápidamente.
Con solo dieciséis años y medio, debutó en Tercera División con el primer equipo del Girona. Junto con otros dos jugadores, formaron un trío conocido como los 'Tres Mosqueteros', que representó al Girona a nivel nacional y europeo, incluso participando en el Europeo sub-18 de Leipzig con la selección española juvenil.
“"Los tres éramos titulares. Yo defensa, Benet interior y Bertran, extremo. Era la bomba."
En el verano de 1971, el Granada, equipo de Primera División, lo fichó. Con veinte años, se adaptó rápidamente a la vida en Andalucía, compaginando los entrenamientos con los estudios de aparejador en la universidad. Encontró muchas similitudes entre Granada y Girona, sintiéndose cómodo con la gente y la gastronomía local.
“"Granada es lo más parecido que hay a Girona. Tiene montaña, el mar, buena gastronomía... Me sentí muy bien con todos."
A pesar de la buena adaptación personal, su carrera deportiva en el Granada estuvo marcada por las lesiones, incluyendo una rotura de ligamentos de la rodilla y una lesión de menisco, que le valieron el apodo de 'Pupas' por parte de la afición. Jugó diez partidos en Primera División y cuatro de Copa. Después de una etapa en el Nàstic, fue convencido para jugar con el Olot, donde permaneció ocho años. Actualmente, ya jubilado, sigue siendo un aficionado fiel del club que lo vio debutar y disfruta siguiendo los partidos de sus nietos.




