El máximo responsable de Aena explicó que es "imposible" que el aeropuerto de Barcelona-El Prat pueda mantener un ritmo de crecimiento anual del 4-5% hasta que no se hayan completado las obras de ampliación previstas. Esta limitación operativa es la que generará la necesidad de desviar vuelos.
“"Durante los trabajos de ampliación, se prevé un efecto desbordamiento, con desvíos de actividad hacia el aeropuerto de Girona-Costa Brava y también a Reus."
Este "efecto desbordamiento" implicaría que la actividad aérea que no pueda ser gestionada en la capital catalana se redistribuirá entre los aeropuertos regionales. El alcance de este desvío de tráfico hacia Girona y Reus dependerá directamente de la duración total de los trabajos de infraestructura en Barcelona.




