A pesar de las llegadas de talento, la plantilla del Girona ha quedado mermada tras el cierre del mercado invernal. La dirección deportiva, encabezada por Quique Cárcel, apostó por refuerzos como Fran Beltrán y Echeverri, pero la lesión de última hora de Ter Stegen, que podría perderse el resto del curso, ha dejado la portería sin el refuerzo esperado.
No se han cubierto las necesidades que declaraba Míchel, quien pidió un defensa que pudiera jugar de central y lateral izquierdo, y solo se ha incorporado uno de los dos centrocampistas solicitados.
La mayor preocupación recae en la línea defensiva, donde Àlex Moreno sigue sin un relevo natural. El jugador, que está a una tarjeta amarilla de la sanción, obligará a mover a Blind del eje defensivo para ocupar el lateral cuando se produzca la baja, una posición donde el neerlandés ya demostró no sentirse cómodo la temporada pasada.
Esta situación deja al entrenador Míchel con solo 21 jugadores del primer equipo disponibles para afrontar la segunda vuelta. Además de la baja de Ter Stegen, el Girona perdió hace meses a Portu y Van de Beek por lesiones graves, reduciendo drásticamente el fondo de armario y forzando el uso de jugadores del filial como Andreev, Papa, Lass y Artero.




