Los dos informes, adelantados por el Diari de Girona, se centran en cuestiones de impacto ambiental y de infraestructura. Uno de los puntos clave es el incremento previsto de tráfico en la autopista AP-7, una vía ya saturada, y el otro se refiere a la posible contaminación acústica que se generará en el entorno del nuevo emplazamiento.
A pesar de estos contratiempos administrativos, los ayuntamientos implicados, el de Girona y el de Salt, mantienen la confianza en el calendario establecido. Las administraciones locales esperan que estos informes no supongan un retraso significativo en la planificación.
La previsión actual contempla que el nuevo centro hospitalario, una infraestructura vital para las comarcas de Girona, esté completamente listo y operativo a finales del año 2031, tal como se había anunciado previamente.




