El Maresme, entre la liberación de peajes y la crisis económica post-Covid en 2020

La comarca vivió un verano marcado por el anuncio del fin del peaje de la C-32, las protestas por su ampliación y el impacto de la pandemia en el empleo.

Representació visual de la tensió entre infraestructures viàries i l'impacte econòmic en una comarca costanera.

Representació visual de la tensió entre infraestructures viàries i l'impacte econòmic en una comarca costanera.

El verano de 2020 en el Maresme estuvo definido por la tensión entre la esperanza de la eliminación del peaje de la C-32 y la preocupación por la pérdida de población ocupada y los rebrotes de la Covid-19.

El anuncio del fin inminente del peaje de la C-32, fijada para el 31 de agosto de 2021, fue celebrado por los activistas. Sin embargo, la controversia se mantuvo con la ampliación de la misma vía entre Tordera y Lloret de Mar, un proyecto que el alcalde de Blanes criticó por la “mucha prisa” del Departamento de Territorio.

Aturem la C-32 consideró “indignante” que Territorio recuperara el proyecto de ampliación de la autopista, a pesar de las protestas que llegaron al departamento.

La comarca se consolidó como la barcelonesa con la mayor pérdida de población ocupada residente, un hecho agravado por la pandemia. Los sindicatos CCOO y UGT denunciaron que el Consejo Comarcal del Maresme no los incluía en los planes de reactivación económica.
El miedo a los rebrotes, como el detectado en el Segrià, provocó la anulación de reservas en los hoteles de costa. Paralelamente, se detectó un posible brote de Covid-19 dentro del mismo Maresme durante el mes de julio.
En el ámbito de la seguridad, el verano fue activo con varias operaciones policiales. Se desmantelaron grupos criminales especializados en robos con fuerza en domicilios de lujo tanto en el Maresme como en el Gironès, y se realizaron golpes contra redes de tráfico de drogas que distribuían marihuana a países centroeuropeos.
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