El fenómeno meteorológico ha afectado especialmente a los cultivos de interior, donde el viento ha arrancado olivos y algarrobos de raíz. En Roquetes, las estructuras metálicas de protección en fincas de mandarinas han colapsado pese a estar reforzadas, evidenciando la violencia de las ráfagas registradas cerca del canal Xerta-Sénia.
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En la zona de Els Reguers, los invernaderos de tomates han perdido sus cubiertas, dejando la producción a la intemperie. Los agricultores denuncian que la acumulación de desastres climáticos, desde la sequía hasta los recientes vendavales, está llevando al límite la subsistencia de la actividad en las Terres de l'Ebre.




