Los alcaldes de Falset y Móra la Nova han manifestado a la ACN su frustración por la falta de comunicación respecto a la línea R15, que conecta las comarcas del interior de Tarragona con Barcelona. El servicio se encuentra suspendido desde finales de enero debido a problemas en el tramo entre Riba-roja d'Ebre y Reus. Los representantes municipales se sienten ignorados y han anunciado la creación de un frente común para exigir soluciones inmediatas que garanticen la movilidad de los ciudadanos.
“"No tenemos ningún tipo de noticia oficial, ninguna."
Jesús Àlvarez, alcalde de Móra la Nova, ha añadido que desconocen "ni los plazos de ejecución de las obras ni en qué fase están". Ha subrayado que hace casi tres meses que los usuarios no disponen de tren para ir a ciudades como Barcelona, Reus o Tarragona, teniendo que recurrir a autobuses con las consecuentes "odiseas" y largos trayectos. Ha recordado que los viajeros deben hacer transbordos en bus hasta Reus, tren hasta Sant Vicenç de Calders y otro bus para llegar a Barcelona.
La situación genera "incertidumbre" y no contribuye a combatir la despoblación, según Brull. Ha destacado que los ciudadanos no pueden perder horas en desplazamientos y que la línea R15 es la única conexión ferroviaria para las comarcas del Priorat, la Terra Alta y la Ribera d'Ebre, que llevan décadas alertando de su "poco mantenimiento". Àlvarez ha expresado su preocupación por haber llegado a un "punto de no retorno", a pesar de ser "comprensivos" con la necesidad de obras de mejora.
Los servicios alternativos por carretera ofrecidos por Renfe son considerados insuficientes desde Falset. Aunque entre semana los autocares permiten el desplazamiento de los viajeros, los domingos no hay alternativas. Por ello, el ayuntamiento contrató un bus, cuyo coste fue asumido posteriormente por el Departamento de Territorio. Este bus, que sale de Falset a las 18:00h, para en Reus y Tarragona y llega a Barcelona a las 20:45h, es gratuito y siempre va lleno.
En Móra la Nova, la degradación del entorno de la estación ha obligado a los usuarios a desplazarse hasta la plaza Sant Jordi. El ayuntamiento ha tenido que intervenir para limpiar la zona, a pesar de las dificultades para obtener autorizaciones. El alcalde Àlvarez ha lamentado la situación de la estación y ha recordado que antiguamente había muchas más frecuencias de trenes, mientras que ahora "tardas en ir a Reus como tardábamos con las máquinas de vapor".
Àlvarez ha anunciado la creación de un frente institucional con alcaldes de la Ribera d'Ebre, la Terra Alta y el Priorat para defender los intereses de sus habitantes y exigir información sobre la fecha de regreso de los trenes, los plazos de ejecución de las obras y los trabajos que se están realizando.
Desde Adif se ha indicado que la vía está abierta al tráfico de mercancías, pero con limitaciones temporales de velocidad. Actualmente, diecinueve tramos entre Riba-roja d'Ebre y Reus, que suman 20,2 kilómetros, deben hacerse a 30 km/h. Esta situación, que comenzó a finales de enero y alcanzó su punto álgido en febrero, provocó que los maquinistas de Renfe se negaran a operar con pasajeros por la lentitud del servicio. Renfe está a la espera de que finalicen las obras para reanudar el servicio con garantías.
Fuentes de Adif han concretado que las obras se centran en la reparación de taludes y terraplenes en cuatro sectores. En cuanto a la finalización, han remitido a las declaraciones del ministro de Transportes, Óscar Puente, en el Senado el pasado 7 de abril, donde aseguró que en junio se habrán eliminado todas las limitaciones de velocidad causadas por el temporal Harry de finales de enero.




