La exposición, ubicada en la iglesia de Sant Joan, surge del trabajo de campo realizado por Rodríguez durante el último lustro. El naturalista comenzó su colección tras hallar una cornamenta en el bosque, un hecho que le impulsó a investigar la presencia histórica de estos animales en la Segarra.
“"Si hace mil años alguien puso este nombre a Cervera, debe ser por alguna razón, porque seguramente había miles de ciervos en esta zona."
Aunque el ciervo común no habita actualmente en la comarca, se han detectado gamos en puntos como Guissona o Torà. La muestra también incluye piezas de cabras salvajes para enseñar a los visitantes las diferencias biológicas entre los distintos tipos de ungulados y sus ciclos de crecimiento óseo.




