Este cambio, que se formalizará durante la junta general de accionistas de la corporación, implica que Ramon Alsina asumirá la máxima responsabilidad de la empresa. La propuesta previa del consejo de administración se realizará coincidiendo con la misma junta.
BonÀrea se consolida como el segundo grupo alimentario más grande de Catalunya, solo por detrás de Vall Companys. Durante el ejercicio fiscal de 2024, la compañía registró una facturación de 2.680 millones de euros y unos beneficios netos de 89 millones, empleando a cerca de 6.500 personas y contando con una red de 600 puntos de venta.
El modelo empresarial de BonÀrea es singular y tiene un fuerte arraigo social, integrando diversas entidades como la Cooperativa de Guissona, la Caja Rural de Guissona (CaixaGuissona), la Corporación Alimentaria Guissona, y fundaciones, además de controlar divisiones como bonÀrea Telecom, bonÀrea Asegura y bonÀrea Energía.
Los orígenes del grupo se remontan a 1959, cuando varios profesionales de la Segarra, liderados por el veterinario Jaume Alsina, fundaron la cooperativa Agropecuària de Guissona. Esta entidad evolucionó hasta integrar todo el ciclo productivo ganadero y avícola. En el año 2013, la cooperativa se transformó en la Corporación Alimentaria Guissona, con un capital muy atomizado entre miles de cooperativistas y empleados, aunque la familia Alsina, a través de la sociedad Alsicor, mantiene el control de la gestión con aproximadamente un 10% del capital.
La familia Alsina continúa teniendo una presencia destacada en la dirección, con Ramon Alsina como futuro presidente y otros hijos, como Jaume y Teresa, ocupando cargos directivos de máximo nivel.
Durante la crisis política del referéndum independentista de 2017, BonÀrea decidió mantener su sede social en Lleida, a diferencia de otras grandes empresas catalanas como Vall Companys, que ya en 2015 había trasladado su 'holding' a Madrid.




