La petición se formalizó durante la vista celebrada en el juzgado de instrucción 2 de Lleida, donde los hechos fueron tipificados como una falta leve de coacciones. Las indemnizaciones solicitadas suman 1.738 euros para un agente y 9.166 euros para el otro, cubriendo los días de baja por "trauma psíquico y emocional" que sufrieron.
Los agentes declararon sentirse "amenazados y coaccionados" por la actitud del entonces teniente de alcalde, ya que les recriminó no haber detenido a un vecino con el que tenía un conflicto. Según su testimonio, Ezquerra les advirtió que su carrera profesional "se había acabado en Alcarràs".
“"Vi actitudes ofensivas y poco profesionales por parte de mi teniente de alcalde."
La tensión continuó en la comisaría, donde la agente femenina sufrió un ataque de ansiedad. Ella declaró que Ezquerra la acusó de utilizar "armas de mujer" como el llanto para justificarse. A raíz de los hechos, ambos policías estuvieron de baja y tuvieron que abandonar el cuerpo policial en la localidad.
Por su parte, Manel Ezquerra ha negado las coacciones y defendió que su carácter no es el de insultar a nadie. Sin embargo, sí reconoció haber recriminado una actuación poco profesional a los agentes, pero sin perder los nervios, a pesar de tener una "voz fuerte y ronca".




