Hace poco más de un mes, el pasado 10 de abril, un preso considerado altamente peligroso y no reinsertado salió de la prisión de Ponent, en Lleida, tras cumplir condena por dos atracos violentos. El individuo, de 56 años, acumula un currículum delictivo que incluye condenas previas por dos asesinatos y un intento de homicidio.
Su historial incluye la confesión en 2002 de haber cobrado por asesinar a un expolicía de Lleida en su bar de Barcelona, hecho que dejó a la víctima tetrapléjica. También fue condenado por asesinar a un policía durante un atraco y a otro hombre. En su primera excarcelación a finales de 2020, ya era considerado de "alto riesgo", y solo cuatro meses después fue arrestado por dos asaltos violentos a supermercados de Lleida.
A pesar de las medidas de control y el seguimiento policial ordenado por la Fiscalía, el hombre intentó asaltar un supermercado en la calle Baró de Maials, en el barrio de Pardinyes, armado con una pistola simulada. Los hechos hicieron saltar todas las alarmas y horas después fue detenido en Balàfia por una patrulla de la Guardia Urbana.
Un psicólogo y sociólogo que tuvo contacto con el individuo en la prisión de Brians, en Sant Esteve Sesrovires, ya había advertido que se trataba de un "psicópata de categoría máxima" con "cero empatía" y que "no está rehabilitado sencillamente porque no quiere", pronosticando un alto riesgo de reincidencia.




