El conjunto leridano abandona temporalmente el Camp d'Esports debido al deficiente estado del césped, un factor que, según el cuerpo técnico, impedía desplegar el estilo de juego deseado. Jordi López ha destacado que competir en un escenario conocido es fundamental para recuperar la seguridad.
“"Encontrarte un escenario donde se pueda jugar al fútbol es clave para poder desarrollarte como equipo."
La adaptación al Camp d'Esports había resultado difícil, con solo ocho entrenamientos realizados allí. Esta falta de hábito hacía que la plantilla no sintiera el estadio como su hogar, generando una incertidumbre que esperan solventar volviendo al Ramon Farrús, su lugar habitual de trabajo.




