El trabajo, publicado en la revista Scientific Reports, ha utilizado la mosca de la fruta como modelo experimental. Este insecto comparte aproximadamente el 70% de los genes con los humanos, permitiendo estudiar cómo la comunicación entre neuronas y tumor influye en el cáncer.
La investigación ha localizado el canal denominado Slowpoke, que facilita la señalización dependiente del calcio. Los resultados muestran que este mecanismo favorece la proliferación tumoral, y su eliminación en los modelos de ensayo mejora la supervivencia de forma notable.
El estudio ha sido liderado por la investigadora Lía Alza, bajo la dirección de los profesores Carles Cantí y Judit Herreros. También han colaborado Andreu Casali y Sergio Casas-Tinto, del Instituto de Salud Carlos III.




