La transformación de la carretera C-13 entre Lleida y Balaguer, así como de la C-26 entre Tàrrega y la capital de la Noguera, se ha convertido en uno de los principales escollos entre la oposición y el Govern de la Generalitat durante la tramitación de las enmiendas a los Presupuestos. Tanto Junts como el PP coinciden en la necesidad de actuar sobre estos ejes viales, aunque discrepan en el planteamiento final.
Los dos partidos de la oposición han aprovechado el debate presupuestario para instar a una aceleración de los proyectos. Junts propone destinar 150.000 € a la redacción del proyecto y la primera fase del desdoblamiento de la C-13 en formato 2+2 carriles, y una cantidad similar para la redacción del proyecto de la autovía entre Tàrrega y Alfarràs, conectando con la futura A-14.
Por su parte, el PP plantea una inversión más elevada, con 2,5 millones de euros para el proyecto constructivo de la C-13 como autovía entre Balaguer y Lleida, y 3,5 millones adicionales para la construcción de una nueva variante de la C-53 entre Balaguer y Tàrrega.
Estas propuestas se enmarcan en un abanico más amplio de actuaciones reclamadas por ambas formaciones. Junts también incluye el diseño de un paso elevado sobre la autovía A-2 en Tàrrega, la mejora de los laterales de esta vía, la adecuación de la C-148a entre Balaguer y Vallfogona de Balaguer, la mejora del firme de la C-26 y la redacción del proyecto para acondicionar la C-13/199c entre Térmens y Bellvís. También estudian un muro de contención en el río Ondara en Tàrrega y el aumento de rutas de autobús hacia el Pallars Sobirà.
El PP, además, propone incrementar en dos millones de euros la aportación al Consorci del Transport Públic de l’Àrea de Lleida para mejorar las frecuencias de la línea de autobús entre Alpicat y Lleida.




