La controversia se ha reactivado este febrero de 2026 con el estreno de la nueva línea nocturna N1 Mangraners-Secà-Balàfia. Aunque este servicio mejorará la movilidad nocturna en Lleida con frecuencias cada treinta minutos, el recorrido no incluye la zona de la discoteca Biloba.
El origen de la queja se remonta a unas imágenes virales donde se veían grupos de jóvenes caminando de noche por la acera de la LL-11. Según la formación política, la licencia concedida en 2016 estipula que el establecimiento debe disponer de un servicio de bus que conecte con el centro urbano.
Actualmente, muchos usuarios optan por rutas peligrosas que incluyen tramos sin acera o incluso cruzar la mediana de hormigón. Aunque existen alternativas por Pardinyes o la Bordeta, la falta de taxis hace que muchos jóvenes acaben invadiendo el arcén de la carretera.




