La gestión del patrimonio en desuso representa un desafío constante para el Ministerio del Interior. Numerosas antiguas comisarías y cuarteles se acumulan por todo el territorio español, esperando una nueva vida. Un ejemplo reciente de esta problemática es el antiguo acuartelamiento de la Guardia Civil en Blanes (Girona), que ha sido nuevamente ofrecido en subasta pública, la cuarta vez que se pone a la venta.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha confirmado que, hasta ahora, no ha habido ninguna oferta por el edificio situado en el número 76 de la Avenida de L'Estació. El Organismo Autónomo Gerencia de Infraestructuras y Equipamiento de la Seguridad del Estado (GIESE O.A.) ha establecido un precio de licitación de 222.237,84 euros. Los interesados deben depositar una garantía de 15.242,65 euros para participar en la licitación, que se cerrará el 17 de abril y la subasta se celebrará el 29 de abril en Madrid.
Aunque las cifras parecen atractivas —la finca dispone de un solar de 812 metros cuadrados y una superficie construida de 1.798 metros cuadrados—, la sucesión de subastas desiertas, con precios iniciales superiores a los 270.000 euros en 2025, indica que el mercado inmobiliario descarta la operación por razones que van más allá del coste. Fuentes del sector inmobiliario de Blanes han señalado que el edificio, construido en 1960, requeriría una demolición o un vaciado estructural que encarecería cualquier proyecto.
“"Es difícil que se pueda plantear como un edificio de viviendas. Está en una zona industrial, entre la estación de tren y cerca de una fábrica. No se trata de una mala praxis urbanística, sencillamente no es una buena zona para construir pisos."
El entorno industrial, con supermercados, talleres mecánicos y naves logísticas, reduce el atractivo residencial. Las mismas fuentes sugieren que la única salida viable podría ser la construcción de un hotel de paso o de oficinas, un nicho muy específico que no atrae a los promotores habituales.
Ante la falta de interés privado, el Ayuntamiento de Blanes ha valorado el espacio, considerándolo un 'magnífico hotel de entidades' por su conexión con las vías ferroviarias. Sin embargo, el consistorio ha decidido no participar en la subasta debido al elevado coste de rehabilitación que supondría la adquisición del inmueble, que se encuentra en mal estado. El gobierno municipal corrobora que no hay interés por parte de ningún inversor privado.
La licitación del GIESE incluye una cláusula registral importante: el inmueble está sujeto al derecho de adquisición preferente a favor de la Generalitat de Catalunya. Esta figura, amparada por la Ley 18/2007 del derecho a la vivienda, permite al Govern igualar cualquier oferta ganadora o el precio base para destinarlo a ampliar el parque público de viviendas. El Departamento de Territorio y Vivienda deberá evaluar si el espacio cumple los criterios técnicos para una posible promoción de Vivienda de Protección Oficial (VPO), teniendo en cuenta las advertencias sobre el carácter industrial de la parcela y su proximidad a las vías del tren.




